El local es donde vive la clínica, y su contrato de alquiler puede ser un activo o un problema en una compraventa. Un contrato sólido aporta seguridad; uno corto o intransferible puede hacer descarrilar la operación. Te explicamos qué revisar.
La duración del contrato
Un contrato con varios años por delante da estabilidad al comprador, que sabe que podrá operar en el mismo sitio. Un contrato a punto de vencer es un riesgo que se descuenta del precio en la negociación.
La posibilidad de traspaso o subrogación
Es clave que el contrato permita ceder o subrogar el arrendamiento al nuevo titular. Si no lo permite, hay que negociar con el propietario antes de cerrar la operación.
La renta
Una renta acorde al mercado sostiene la rentabilidad; una renta demasiado alta reduce el EBITDA y, con él, el valor de la clínica.
Local en propiedad
Si el local es del vendedor, hay que decidir si se incluye en la venta o se firma un alquiler. Cada opción tiene implicaciones de precio y fiscales que conviene analizar en la guía de fiscalidad del traspaso.
Parte de la due diligence
Revisar el contrato del local es un punto esencial de la due diligence legal: un problema aquí puede comprometer toda la operación.
En resumen
Duración, posibilidad de traspaso y renta hacen del contrato del local un factor decisivo en la compraventa. Revísalo siempre y sigue en la categoría Fiscalidad y legal.
Preguntas frecuentes
¿Un contrato de alquiler corto baja el precio?
Sí: la incertidumbre sobre la continuidad en el local es un riesgo que el comprador descuenta.
¿Qué pasa si el contrato no se puede traspasar?
Hay que negociar con el propietario la cesión o un nuevo contrato antes de cerrar la operación.
